Autobuses, anuncios y mujeres

buskickers

Hoy no me he empotrado con mi furgoneta porque debe de ser verdad eso de que tenemos un ángel de la guarda que nos protege. Y es que he hecho todo el reparto con la cabeza en otro sitio. Y cuando uno no está a lo que debe estar puede ocurrirle cualquier cosa. Afortunadamente, como les decía, nada me ha sucedido, y he regresado al almacén sin un sólo rasguño. ¿Que qué me pasaba para estar tan poco concentrado en la conducción?, ¿problemas económicos?, ¿laborales?, ¿asuntos de amores, quizá?. ¡Qué va!, el único motivo lo tienen en la imagen que he puesto en la cabecera.

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