Sobre este blog

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Tengo casi 40 años y esta maldita crisis, entre otras circunstancias, me ha obligado a sustituir la ergonómica butaca de mi acogedor despacho por el asiento de una destartalada Ford Transit en la que desempeño ahora mis nuevas competencias laborales. Y no, no es la de la imagen. Que más quisiera yo. Pero todo tiene sus ventajas, no crean. Ahora tengo una vida mucho más saludable que cuando era un acomodado ejecutivillo. Hago ejercicio (ni se imaginan lo que pesan las bolsas de plástico en sacos de 20.000 unidades), y me alimento más y mejor gracias a los suculentos menús del día del Cafe-Bar Edrosa, que aunque quizá no sean tan creativos como los de los restaurantes de diseño que solía frecuentar, son infinítamente más abundantes. Pero lo mejor de todo es que tengo todo el tiempo del mundo para ver las cosas que pasan a mi alrededor. Y aunque probablemente no sea una gran idea, me acabo de gastar 99 € en una cámara digital con la que poder capturar la fascinante realidad que me rodea, y así poder compartirla con ustedes, conveniente y subjetivamente distorsionada en este rudimentario blog recién estrenado y que, sorprendentemente para mí, están en estos momentos leyendo.

A partir de mañana, más. Cuídense, y no me aparquen en las zonas reservadas para carga y descarga, por el amor de Dios.